16 septiembre, 2021

EL PODER DE LAS PALABRAS

El lenguaje es fundamental en la comunicación del ser humano desde los primeros años de vida.

Nos sirve para interactuar, obtener o brindar información, aprender y enseñar, así como expresar lo que sentimos, deseamos y creemos, es por ello que, a lo largo del tiempo, han sido numerosos los estudios realizados sobre el lenguaje, los cuales han demostrado que las palabras que usamos, tienen un gran impacto en la vida, pues están presentes en nuestra mente, dando forma y significado a la realidad.

Es importante tener en cuenta que existe una conexión entre el lenguaje y nuestras creencias, puesto que aquello que creemos se expresa a través del habla, sin embargo, de la misma manera las palabras pueden condicionarnos y llevarnos a crear o fortalecer creencias positivas o negativas, por lo que las palabras son instrumentos que pueden sanar y ayudar, pero también destruir. Alimentar nuestras creencias a través del lenguaje, nos lleva a tomar acciones en nuestra vida que pueden ser determinantes ¿Cuántas veces nos hemos encontrado repitiéndonos o comentándole a otros que no podemos hacer algo que incluso consideramos sencillo? ¿Será que realmente no podemos? ¿O simplemente de tanto expresarlo nos lo llegamos a creer? cuidar nuestras palabras es una elección y algo que nos puede ayudar en ello es la auto observación, cuando comenzamos a darnos cuenta qué es lo que pensamos y qué palabras usamos, podemos empezar a cambiar lo que nos decimos o lo que repetimos a los demás, transformando así la realidad.

La auto observación, nos permite disminuir el uso de palabras no meditadas que vienen del subconsciente y que salen de nuestra boca automáticamente, llevándonos a veces a realizar profecías autocumplidas, esto se trata de una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad, un ejemplo sencillo de esto es cuando nosotros o alguien más nos dice que no podremos alcanzar una meta propuesta, esta declaración hace que nuestra mente se programe, se condicione y terminemos haciendo a un lado dicha meta por que aquello lo consideramos imposible aun cuando existan las condiciones y recursos para lograrlo y tener éxito.

Las palabras sin duda alguna, pueden ayudar a cambiar hábitos o pensamientos derrotistas por actitudes más beneficiosas. En un inicio quizás encontremos creencias que están arraigadas en nuestra mente y talvez pensamos que no se pueden cambiar, pero ¿qué tal, comenzar modificando la forma de hablarnos? El uso de palabras amables, positivas y de esperanza quizás no cambien al inicio una situación y probablemente no nos lo creamos, pero es de esta manera como nuestra mente irá programándose para tomar acciones que nos lleven a tener una visión distinta de las cosas y así obtener resultados diferentes, lo que se traduce en mejora de nuestra calidad de vida, y es que ya lo decía Richard Bandler: “Tus creencias no están hechas de realidades, sino que más bien tus realidades están hechas de creencias.” Y las palabras tienen una gran participación en ello.

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