28 enero, 2021

Los niños malvavisco

Un poderoso secreto para alcanzar tus sueños y clave para una vida más agradecida.

El secreto que voy a compartirte es una filosofía de vida que parte del principio que “la vida no nos dará nunca lo que nosotros deseamos o queremos sino solo aquello que realmente necesitamos”  Pero ojo que acá va el secreto, la vida parece apartar, siempre diferir de nosotros aquello que proyectamos como nuestro pero que a menudo parece que se corre de nosotros, como que si entre más queremos algo siempre encuentra la forma de irse o perderse, curiosamente el dinero, las personas, las oportunidades que deseamos ocurre lo mismo, como esas pinzas que buscas y encuentras hasta que ya no son necesarias.

 Sucede que todo esto gira bajo el principio mental de la necesidad y esta necesidad nos hace situarnos desde la carencia y desde esta afloran nuestros más caprichosos y egoístas deseos. El secreto para obtener muchas veces lo que quieres y no lo que crees necesitar no es otro más que “ESTAR INTERESADO, PERO NO URGIDO” En un experimento llamado “test del malvavisco” realizado en la Universidad de Stanford fue seleccionado un grupo de preescolares de la edad de 4 años. Estos niños fueron llevados a una habitación, uno a uno se les puso un malvavisco en la mesa ante ellos, y se les dijo “Si quieres, puedes comerte este malvavisco ahora mismo; pero si no lo comes hasta que yo vuelva de un recado, podrás comerte dos”.

16 años más tarde se comprobó que aquellos niños que no soportaron la tención de no comerse el malvavisco presentaron mayor tendencia en desintegrarse bajo presión, eran mayormente irritables, peleaban más a menudo;

Por otra parte, aquellos niños que esperaron hasta recibir su segundo malvavisco presentaron mayor control de sus impulsos, ser personas más equilibradas y con mejores calificaciones y por ende una vida de éxito.

El experimento anterior nos muestra cómo se da el vínculo entre nuestra parte emocional, centrada en distractores y gratificadores y nuestra parte racional, que nos da la capacidad de prestar atención a lo lógico y práctico. La necesidad o la falsa necesidad que nos auto fabricamos inclina la balanza hacia la parte más emocional y nos centramos en la pérdida, desencadenando así emociones de tristeza, rechazo y culpa por no conseguir o no ser lo suficientemente buenos para lograr algo.

 Por otro lado, el equilibrar la emoción y la razón nos entrega el ACEPTAR que, queremos y deseamos algo, pero ese algo no es vital y reconocemos que podemos vivir con o sin él, que no lo necesitamos porque quizá forma parte de nuestros deseos del ego.

Estar interesado, pero no urgido es aplicable a ese amor que deseas en tu vida, al dinero, a los negocios, a ese trabajo que buscas desesperadamente, a ser rápidamente atendido en el banco, en tener una hermosa relación madura y sin prisa. En fin, estar interesado te hace acercarte y no descartar la posibilidad de ese algo y no estar urgido te libra de padecer la pena, desdicha y frustración de que posiblemente ese algo no va ser para ti, no estar urgido es motivo de aceptación, de saber vivir, de agradecer y ser feliz. Estar interesado en ser feliz está muy bien pero no estar urgido buscando maneras desesperadas de serlo.

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