24 febrero, 2021

NO TENGO GANAS DE HACER LO QUE TENGO HACER

Unos te dicen que necesitas motivación, otros que necesitas tener autoestima, otros que necesitas tener un sueño. Pero igual, nada de eso funciona.

Lo que necesitas es FUERZA DE VOLUNTAD. Esa “disciplina” de hacer las cosas cuando tienes que hacerlas, aunque no tengas ganas.

Y es que, para muchos, nuestra forma de crianza nos “ayudó” a no tener que hacer esas cosas que teníamos que hacer si no teníamos ganas. Por ejemplo, si no teníamos ganas: no guardábamos los juguetes, no llevábamos los platos sucios al lavadero, no íbamos por nuestro propio vaso de agua, no bajábamos la tapa del inodoro, no decíamos la verdad, etc.

La repetición constante de acciones como estas se vuelve hábitos, estilos de vida. Y uno de los hábitos que se genera de aquí, que más nos hace daño, es el de responsabilizar a otros por los resultados de nuestras inacciones. Por ejemplo, pensar que no llevo los papeles y vasos al basurero en un restaurante de comida rápida porque para eso está el personal de limpieza, y debo dejarlos hacer su trabajo. Entonces, que el restaurante y las mesas donde yo como estén limpias no es responsabilidad mía, es responsabilidad de los empleados. Pero, así como desarrollamos estos hábitos de “des responsabilización,” podemos desarrollar hábitos de fuerza de voluntad.

Vale aclarar que la motivación es temporal; la inspiración es selectiva y la educación es modificable. Así que para desarrollar una fuerza de voluntad necesitamos programar/entrenar nuestro músculo cerebral. Es decir, si nuestro entorno no nos ha programado en desarrollar una fuerza de voluntad, no esperemos escribir nuestras metas y nuestro plan de ejecución y ya tenerla; Que es lo que a muchos nos pasa.

En mi experiencia con pacientes he ido descubriendo mucha falta de voluntad, falta de constancia y, por ende, falta de resultados favorables. Porque los resultados siempre los tenemos, solo que no son los que los pacientes esperan.

Aunque muchos afuera te dicen que hagas meditación, que hagas ejercicios, que hagas un mapa de sueños, que hagas el esfuerzo, que apagues la tele, que leas, etc., la base para tener ganas de hacer lo que tengas que hacer es entrenar al cerebro a hacerse responsable de los resultados de sus propias acciones e inacciones. Sip, esto toma tiempo, dedicación y constancia. La ventaja es que no debe tardar todo lo que duró tu infancia y adolescencia para re-entrenar tu cerebro.

Comenzamos con ejercicios musculares para la corteza prefrontal, ya que esta es la parte del cerebro que ejerce el control de los impulsos, el control de las “ganas de”. Y lo reenfocamos, de “ganas de” a “responsable de”. Al ir reentrenando la mente hacia enfocarse en ser responsables de los resultados y que estos son por sus acciones e inacciones, los pacientes van tomando conciencia y su reenfoque va optimizando los resultados de ir desarrollando una fuerza de voluntad. Y ¿Cómo es este reentrenamiento, se preguntan ustedes? Con una mezcla de Programación Neurolingüística (PNL) y Terapia Cognitiva (TC) aprovechamos la neuro-plasticidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales (de aprendizaje) que, con repetición constante, se volverán nuevos hábitos, estilos de vida. Y lo chivo es que apagar la tele, hacer ejercicios, dormir y alimentarte bien, hábitos que a muchos les cuesta implementar, vienen más fácil.

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