1 junio, 2021

NOTICIAS FALSAS Y SALUD MENTAL.

Gracias a las redes sociales, ahora es más fácil hacer que las noticias lleguen al otro lado del mundo en el instante que están sucediendo.

Gracias a las redes sociales, ahora es más fácil hacer que las noticias lleguen al otro lado del mundo en el instante que están sucediendo. La tecnología mantiene a la gente actualizada e informada. Pero la tecnología, también, mantiene a los empresarios dueños de los noticieros y páginas digitales de noticias, compitiendo entre sí por la noticia más actualizada. Esto es lo que a muchos les parece.

En realidad, los medios de comunicación se ven presionados por sus ejecutivos a vender, a incrementar su audiencia. Mientras quienes manejan los medios de comunicación en sí: periodistas, camarógrafos, redactores, digitadores, editores, y por supuesto, técnicos digitales –planificación y marketing, necesiten mantener sus empleos, harán hasta lo que se les ocurra por mantener e incrementar el consumo de sus noticias. Porque la “competencia” no es solo a nivel digital, sino a nivel impreso/físico, también.

La era de la digitalización de la información está obligando a que el personal de comunicación use métodos “desesperados” para ser más eficaz en cuanto a resultados estadísticos. Pero descuidan, o ni se dan cuenta, la esencia del verdadero propósito de la noticia.

Entonces, las noticias, ahora más que antes, vienen cargadas de adjetivos señaladores y punitivos, puntos de vista sesgados y carentes de proposiciones constructivas. Y esto las vuelve FALSAS.

La fuente, su procedencia en sí, no la hace falsa, sino su diseño. Y es que lo que debe ser señalado es que lo que hace que una noticia sea falsa, no es tanto su contenido, su procedencia o la fuente; sino la forma en que está diseñada. Cuando está diseñada para enfurecer y polarizar, en vez de educar, carece de verdad. Es violenta. Es controladora. Es sembradora y promotora de odio. Es FALSA.

Puesto que, si quieren mercadear la noticia eficientemente, deben enfocarse más en las necesidades de su audiencia.

Así, son responsables de influir y hasta diseñar la salud mental de sus lectores, observadores, y demás propagadores. Entonces, vamos moviéndonos en una sociedad con pensamientos violentos y acciones destructivas, y auto-destructivas, que poco a poco van “normalizándose” y contaminando el verdadero fin de la noticia: educar. (Educar: “Desarrollar las facultades intelectuales, morales y afectivas de una persona …” (Google dictionary)).

Si las noticias no están fomentando el desarrollo de estas facultades intelectuales, mientras están fomentando la reducción o ausencia de las facultades morales y afectivas, están proveyendo a la sociedad de herramientas colectivas que perjudican la salud mental de las sociedades.

Un cambio de enfoque podría afectar las proyecciones de mercadeo, las ganancias, y, por ende, algunos ingresos. Pero valdría la pena para que pudiéramos vivir con mejor salud mental, con menos estigma y con mayor acceso al desarrollo de una adecuada salud integral. Promoviendo así, un óptimo desarrollo industrial y digital de las sociedades educadas.

Claro, nuestra salud mental no está sólo en manos de los medios de comunicación. Está principalmente en nuestras manos –para con nosotros y los nuestros.

Por lo que debemos ser más selectivos con lo que metemos en nuestra mente. ¿Le cedemos el control de nuestra salud mental a los “autores” de las noticias? ¿Le metemos a nuestra mente conformismo, violencia, separación y odio? ¿O le metemos unión, respeto y empatía?

PD al lector: Recordemos que la mente no distingue la diferencia entre entretenimiento y educación.

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