18 noviembre, 2020

Expresemos lo que sentimos

¿Por qué cuesta que los adolescentes expresemos lo que sentimos?

La adolescencia es una de las etapas en las que, con tantas ansias, queremos ser libres, queremos tener nuevas experiencias y aventuras, y compartir con nuestros amigos. … … Pero también es la etapa en que más confundidos nos sentimos, en la que cuesta encontrar quién nos comprenda y en la que comenzamos a querer que nos dejen en paz. Aun cuando nos sentimos solos.

La adolescencia va desde los 12 a los 25 años. Esta es la etapa en la que la parte frontal del cerebro empieza a conectar con estas otras partes del encéfalo para que se desarrolle la toma de decisiones a partir del control emocional.

Y es que la incapacidad de verbalizar lo que sentimos dificulta este proceso de desarrollo. Aquí es donde el sistema educativo tradicional y la sociedad nos imponen comportamientos incoherentes a lo que sentimos, mientras el marketing nos programa a qué sentir y nunca estar satisfechos.

Cuando nos sentimos tristes, por ejemplo, y lloramos y nos dicen: “no llores, no me gusta verte triste, te van a ver que estás llorando, los hombres no lloran, ya estás grande no llores por eso”.

Primero, tenemos derecho a sentirnos tristes. La tristeza es una emoción básica, una respuesta de nuestro sistema natural. Una de las maneras saludables de expresar la tristeza es llorando. Segundo, los adolescentes escuchamos esto tantas veces, que lo internalizamos como que es malo llorar. Tercero, entonces buscamos otras formas de expresar nuestra tristeza. A través de conductas que pueden ser violentas y auto-destructivas.

Por eso, aquí es donde vendría bien que los adultos nos enseñaran, nos apoyaran a identificar, canalizar y expresar lo que sentimos. Que aprovecharan esta etapa de nuestro desarrollo para enfocarse en nuestras emociones más que en nuestros comportamientos. O sea, en la raíz, la causa, más que en el síntoma. Nuestras conductas son el síntoma de la falta de conocimiento de qué hacer con este ‘a saber qué es que siento’. Y con adultos me refiero al sistema educativo, al resto de la sociedad y al marketing. A “DESTRADICIONALIZARLOS”. … Tenemos suficiente tiempo para trabajar juntos en esto … -más de 10 años.

Para lograr todo esto es donde debemos aprovechar el proceso de la conexión de las partes del cerebro de las que les hablé al principio. Justo cuando se están conectando, y antes que se queden conectadas “en blanco”, es que debemos entrenar la mente.

Practicar la empatía puede llevarnos a ver que los demás adolescentes –y adultos –pueden estar pasando por lo mismo que yo. Esto me lleva a tener en cuenta sus penas y esperanzas, sus temores y enfados, su amabilidad y su necesidad de ser amados.

Practicando la empatía, entrenamos nuestra mente a expresar lo que sentimos con responsabilidad, con coherencia, con libertad.

Comprendo que podría parecer que no tiene mucho sentido el centrarnos en otros para aprender a expresar nuestras emociones de manera responsable.

Pero al analizarlo, pensar en los demás y respetar a los demás, también, nos hace desarrollar una conciencia más plena respecto a cómo queremos expresar nuestras emociones, obligándonos a ser más atentos y lo más específicos posible respecto a la identificación de nuestras emociones.

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